Castillos de Palencia
Amusco
Ermita Ntra. Señora de las Fuentes

En 1135 Alfonso VIII dona "Famusco" a Rodrigo Martínez. Durante el siglo XII forma parte de la coalición de las Nueve Villas de Campos, al igual que las localidades de Piña de Campos y Támara, a las que se otorga fuero en 1148.

Desde finales del siglo XII Amusco aparece vinculado a la familia Manrique como punto central de sus dominios en la meseta norte. Se puede considerar como primer señor de la villa a Rodrigo Pérez Manrique, Merino Mayor de Alfonso VIII, que hereda parte del solar de sus predecesores, la importante familia de los Lara. Adopta el apellido Manrique en honor a su abuelo don Manrique de Lara, persona de gran importancia social y política. Le sucede su hijo Pedro Rodríguez Manrique.

En los primeros años del siglo XIII, la Orden de Santiago, que también tenía posesiones en el lugar, intercambia sus pertenencias por las que tenía en la villa de Haza Garcí Fernández de Villamayor. Posteriormente en 1258, pasan por venta al Maestre de la Orden de Santiago, Frey Pelaz Pérez.

Plano del siglo XIX

García Fernández Rodríguez hereda la hacienda familiar a partir de 1284. Le sucede su primogénito Pedro Manrique cuyos dos hijos, Garcí Fernández Manrique y Goméz Manrique, aparecen a mediados del siglo XIV, en el Becerro de las Behetrías, como señores del lugar junto a Ruiz González conde de Castañeda, que reciben en concepto de marzadgo 740 maravedís, además de diversas sernas dependiendo de los bueyes o équidos que tuvieran los pecheros. Al rey le pagan en concepto de servicios y monedas.

Tras el fallecimiento de Ruiz González de Castañeda, los Manrique llegan en 1356 a un acuerdo con su hermanastra Elvira de la Vega, para hacerse con el dominio completo de la villa a cambio de los bienes que tenían en Ventosilla y 15.000 maravedíes.

A la muerte de García Fernández, en 1362, sus seis hijos se reparten los bienes compartiendo el lugar con su tío Gómez Manrique. Pronto se vuelven a reunir los dominios en una sola persona, ya que Juan García Manrique que había seguido la carrera eclesiástica, une a sus bienes la herencia de su tío, y la parte dejada por su hermano mayor Pedro Manrique. También añadiría, probablemente, parte de los bienes de otros dos hermanos muertos sin descendencia.

En 1382, Juan García Manrique, en aquel tiempo Arzobispo de Santiago, funda mayorazgo a favor de su hermanastro Diego Gómez Manrique, bajo ciertas condiciones y estableciendo un régimen sucesorio para que permaneciese en la familia Manrique. Al Adelantado de Castilla Diego Gómez Manrique le sucede su hijo Pedro Manrique, menor de edad, lo que motiva enfrentamientos familiares por hacerse con su tutela, que llevan a Rodrigo Manrique, conde de Paredes de Nava, a sitiar y tomar la villa de Amusco.

Restos de muralla

A Pedro Manrique le sucede su primogénito Diego Manrique, más tarde Conde de Treviño, rama del linaje en el que permanecería el lugar hasta que en 1812, fue declarado pueblo de realengo.

Durante el levantamiento comunero de 1521, la villa se mostró favorable al mismo, siendo uno de los lugares que visitó el Obispo Acuña en su recorrido por Tierra de Campos el 10 de enero. En agosto del año siguiente pasó por la localidad Carlos V camino de Palencia para impartir justicia.

Según los datos recogidos en el Catastro de Ensenada, en 1752 la localidad era señorío del Marqués de Lara, contaba con 400 vecinos, entre los que se incluían 19 eclesiásticos y 80 viudas, contadas estás últimas como 40 vecinos. El casco urbano lo formaban 380 casas habitables, además de 3 inhabitables y 14 arruinadas.

La población a mediados del siglo XIX estaba formada por 335 vecinos, que equivalían a 1.743 almas, repartida entre las 460 casas de la localidad. Tenía fama la producción de bayetas ordinarias que exportaban a otras provincias.

Iglesia de S. Pedro

De la antigua cerca apenas se conserva un metro, situado al final de la avenida Puerta Nueva, que sirve de mediana a una casa de dos plantas. Los restos nos muestran un sólido muro de cuatro metros de anchura por seis de altura, construido con piedra, siendo de sillería al exterior.

Según la descripción hecha por Raimundo Ruiz en 1828, la villa aún conservaba los arcos de las puertas de entrada. Pascual Madoz, a mediados del siglo indica que hay vestigios de las antiguas murallas. Hay documentos que mencionan la puerta de Toro, orientada en dirección a Monzón, que a finales del siglo XV era la mejor fortificada al estar formada por una torre fuerte. Los vecinos mencionan también la puerta de Burgos y que la muralla tenía un total de cuatro puertas.

De la importancia de la muralla nos da idea la autorización al concejo en 1334, por parte de Garcí Fernández Manrique y Gómez Manrique, para la construcción de cinco molinos sobre el río Ucieza, cuyas rentas debían usarse para honrar a Santa María y rehacer la cerca.

Al acercarse a la localidad llama la atención la descomunal iglesia de San Pedro, "el pajarón de Campos" como se la conoce en la zona. Construida en los siglos XVI y XVII sobre una románica anterior. Se conserva la portada principal del siglo XII decorada con los símbolos del Zodiaco, y la portada de la plaza del XIII. También se encuentra en la plaza Mayor la sinagoga judía, del siglo XIV, hoy convertida en restaurante.

En las afueras del pueblo se encuentra la ermita de Nuestra Señora de las Fuentes, de estilo románico de transición del siglo XIII, declarada Monumento Histórico-Artístico en 1963.