Castillos de Palencia
Torquemada
Puente

Situada junto a un vado que se producía en época de estiaje en el río Pisuerga, fue denominada como "Turre Cremata" por las gentes que la repoblaron a finales del siglo IX, probablemente por los restos calcinados de una torre visigótica que custodiaba el paso.

La villa fue tomada por el rey de León Alfonso IX en 1217, durante el enfrentamiento que mantuvo con su hijo Fernando III por el reino de Castilla. A mediados del siglo XIV, en el Becerro de las Behetrías, aparece como señorío de Juan Rodríguez de Sandoval.

Durante el siglo XV Torquemada adquiere gran importancia como paso obligado en la ruta que unía Burgos con Palencia y Valladolid, refrendada por la construcción de un imponente puente de dos tramos y veintidós ojos para salvar el cauce del Pisuerga.

En las navidades de 1506 llega a la villa la reina Juana I "La loca", presidiendo el cortejo fúnebre que acompaña los restos mortales de Felipe I "El hermoso". Pocos días después da a luz en la localidad a la infanta Catalina, futura reina de Portugal. Casi cuatro meses permanece en Torquemada, hasta que una epidemia de peste obliga a la corte a desplazarse a la vecina localidad de Hornillos de Cerrato.

Pocos años más tarde, durante la guerra de las comunidades, al igual que otras localidades en poder de los Comuneros, es conquistada por el ejército del condestable de Castilla en su camino hacia Torrelobatón.

Iglesia de Santa Eulalia

A finales del XVI se hunde su magnífico puente, volviendo a ser construido entre 1583 y 1586, con posteriores obras de rehabilitación y mejora en los siglos XVII y XVIII, entre las que se encuentran el aumento del número de ojos a los veinticinco que presenta en la actualidad.

En 1608 Torquemada es vendida por Felipe III, junto con otras diez villas, entre otras Fuentes de Nava y Capillas, a Francisco Gómez de Sandoval, Duque de Lerma, lo que provocó varios incidentes en la localidad entre los 686 vecinos y medio que figuraban censados.

El Catastro de Ensenada refleja que a mediados del siglo XVIII la villa es de señorío del Duque de Medinaceli, formada por quinientas casas, entre ellas seis inhabitables y otras tantas arruinadas, y con una población de quinientos seis vecinos.

La invasión francesa afectó gravemente a Torquemada ya que en represalia por la resistencia que en 1808 opusieron sus habitantes a que cruzaran el puente, la población fue saqueada e incendiada, dejando el general Lasalle una guarnición permanente para proteger el puente y el Camino Real de Burgos, lo que no evitó que los convoyes militares fueran acosados por las guerrillas. Cuatro años más tarde, soldados franceses acantonados en Palenzuela vuelven a saquear la localidad, y en 1814, ya con el ejército en retirada, dañaron el puente para evitar ser perseguidos.

Restos del castillo

Además de la antigua torre visigótica cuyas ruinas se encontraron los antiguos repobladores, seguramente existió en el siglo XIII una pequeña fortaleza sobre cuyos restos se edificó en el siglo XVI la iglesia de Santa Eulalia.

También en el siglo XV existía una pequeña fortaleza o torre en un cerro testigo conocido como Cotarro del Otero, desde el que se tiene una amplia panorámica del valle del Pisuerga, por donde transcurría el Camino Real. Unos metros por debajo de su cima se encuentra lo que pudo ser un almacén o sala subterránea, de la que se conservan parte de dos muros con aparejo de piedra, de ocho metros de largo, unídos por una bóveda de cañón de cuatro metros de luz y una altura de al menos tres metros y medio. Por los huecos existentes a ambos lados pudo tener una longitud cercana a los veinte metros.

Rodeaba la puebla una muralla, ya desaparecida, que contaría con varias puertas, siendo las principales la que daba al puente y la de Carre Palencia. En ambas se mandó colocar el escudo de armas del Duque de Lerma cuando en 1608 adquiere la villa. Estaba "mal amurallada" según un escribe Antoine de Lalaing en 1501, mientras que Theophile Gautier en 1853 indica que el pueblo "está repleto de antiguas fortificaciones en ruinas".

Ermita de Ntra. Sra. de Valdesalce

Según algunos autores, en el siglo XV Fray Tomás de Torquemada, Inquisidor General de Castilla y Aragón, y su sobrino Fray Juan de Torquemada, cardenal de San Sixto, nacen en la localidad donde es seguro tenían lazos familiares.

El edificio que más destaca sobre el caserío es la iglesia parroquial de Santa Eulalia, construida en el siglo XVI, ha tenido diversas ampliaciones y reformas. Del siglo XII, es la iglesia de Santa Cruz, hoy ermita del cementerio, también reformada y ampliada a finales del XIII. La ermita de Ntra. Sra. de Valdesalce, patrona de la villa, se encuentra a poco menos de dos kilómetros, conserva el ábside del siglo XIII. Como obra civil, no puede dejarse de ver el famoso puente de Torquemada.